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Qué dejar montado antes de la primera semana de pretemporada
Media hora en agosto ahorra una temporada entera de improvisar. La lista corta de lo que conviene tener listo antes del primer entrenamiento.
Agosto es el único momento del año en el que un entrenador tiene tiempo y no tiene partido el sábado. Lo que se monte ahí se disfruta hasta junio; lo que no, se improvisa durante nueve meses.
Esta es la lista corta.
La plantilla, con dorsales
Parece obvio y es lo que más se retrasa. Sin la plantilla cargada no puedes hacer una convocatoria, no puedes pasar asistencia y no puedes registrar un partido. Es el cimiento de todo lo demás.
Si vienes de una hoja de cálculo, impórtala en lugar de teclearla.
La duración de las partes
Dos minutos de configuración que evitan un partido entero registrado con el cronómetro equivocado. En base cambia por categoría, y a veces cambia también dentro de la misma categoría según la competición.
El calendario, aunque sea a medias
Con las fechas basta. Los rivales y los horarios se van completando. Tener las jornadas creadas hace que el sábado consistas en pulsar un botón y no en dar de alta un partido con prisa desde el coche.
Cuatro o cinco tareas en la biblioteca
No cincuenta: cuatro o cinco de las que usas siempre, con sus puntos de entrenamiento escritos. A partir de ahí la biblioteca crece sola durante la temporada, pero arrancar con cero hace que la primera sesión cueste el triple.
Los criterios, por escrito
El de minutos, el de asistencia y el de convocatoria. Escritos en algún sitio donde las familias los puedan leer en septiembre.
Es lo único de esta lista que no lleva ninguna herramienta y es lo que más problemas evita.
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