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Cambiar de sistema sin rehacer la alineación

El sistema de juego se cambia entero de una vez —en directo, en el descanso y a posteriori—, con previsualización antes de confirmar e historial de tramos.

Cambiar de 4-4-2 a 4-3-3 en el minuto 60 significaba mover fichas una por una con el partido corriendo. Ahora el botón Sistema cambia el dibujo entero de una vez.

Eliges el sistema y ves antes el reparto: quién queda en cada puesto, con la misma regla que usa el campo del directo —posición exacta a su línea, y quien no cabe se queda donde estaba—. Si hay dos que preferirías al revés, las tocas y se intercambian. Solo al confirmar se guarda.

Está en tres momentos, y cada uno tiene su propia idea de quién está en el campo:

  • En juego, se recoloca a quien tiene el turno abierto.
  • En el descanso, al once que sale de titular: al cerrar la primera parte no hay nadie jugando, así que el reparto se hace sobre los titulares y el cambio se fecha en el arranque de la segunda parte, no en el reloj parado.
  • A posteriori, desde la gestión del partido, el minuto lo pones tú, y de él sale tanto la parte como quién estaba jugando entonces. En un partido terminado el once no es uno solo: mover a quien ya se había ido escribiría un cambio que nunca ocurrió.

Con el partido en pausa no se puede: el reloj parado no es un minuto de juego.

El acta recoge el cambio de sistema y un cambio de puesto por cada futbolista que se mueve, ninguno para las que conservan el suyo. El botón de deshacer los retira en el orden correcto: primero los puestos, el sistema al final.

Y queda el historial. Si el sistema cambió durante el partido, la pestaña de alineación muestra los tramos: qué dibujo se jugó, entre qué minutos, cuántos minutos y con cuántos goles a favor y en contra. Ojo a un detalle que la propia pantalla advierte: esos goles salen del acta, así que en partidos con correcciones manuales de goles pueden no cuadrar con el marcador oficial.

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